Gracias a tres jóvenes alumnas de FOREM-Andalucía que habían finalizado un curso de Lengua de Signos el LUNES 1 de MARZO de 2.004, tuve la oportunidad de poder charlar con ellas en días anteriores y proponerles si querían colaborar dentro del Departamento de Información y Difusión de APROSOJA, así como con la revista “LA VOZ DE APROSOJA”. La propuesta era más que voluntaria, pero me aceptaron. Saber que se ofrecían para colaborar desinteresadamente, era para mí un motivo de orgullo y felicidad.
Sabía que las personas sordas dentro de APROSOJA no las encontraba, entonces yo mismo buscaba la solución, esa solución estaba en tres jóvenes que eran socias protectoras y que eran conocedoras de la Lengua de Signos. Lo cual me iba a facilitar la ayuda aún más. Era una cosa de la que buscaba desde hace algún tiempo, porque de momento lo hacía todo yo sólo y eso me cansaba mucho, era un poco agobiante. Veía que con ellas, tenía muchas más posibilidades de informar y difundir a APROSOJA que antes. Ya que, si bien no había personas sordas, de las cuales echar mano, a partir de ahora ellas eran como mi “salvación”. Ellas comenzaron a desarrollar su actividad el pasado MARTES 2 de MARZO de 2.004, con una entrevista. Algunos de los componentes de APROSOJA, me felicitaron y es normal, porque es algo, que pese a no pertenecer a la Junta Directiva en estos momentos, sabía que eso hacía falta. Creaban un ambiente muy bueno, de eso me alegro. Pensaba que esto no debería ser un paso mío, sino de todos los componentes. Todavía no era vocal de Información y Difusión, lo era de forma provisional, así que no podía tomar ningún tipo de decisión, pero lo era de forma provisional, porque era la persona que estaba moviendo en este campo del Departamento de Información y Difusión. Hasta el SÁBADO 17 de ABRIL de 2.004, momento en que celebramos una Asamblea General Ordinaria y Extraordinaria de Socios de APROSOJA, en que yo me presenté, y entonces yo estuve pensando que secciones darles a cada una. A cada cual les asigne una tarea especifica, mientras yo les iba resolviendo las dudas que les iban surgiendo. Hablando de las nuevas colaboradoras, aunque no las conociera todavía, eran un gran grupo de trabajadoras que durante la semana trabajaban voluntariamente sin poner ningún tipo de esfuerzo, que se esforzaban con la ilusión de sernos útiles, que se preparaban al cien por cien para no defraudar a quien les veía, a quien confiaba en ellas y a pesar de que a veces pasaban varias veces en que se equivocaban, nunca se desanimaban, siempre estaban ahí. Colaboradoras que, cuando acudían a la asociación, iban a ella nerviosas e ilusionadas. Eran voluntarias que acompañaban y despedían a las personas sordas, cuando estas estaban en la calle y que les deseaban suerte cuando se despedían. Que cuando las cosas salen bien eran las primeras que acudían a abrazar a sus propias compañeras; y que cuando no salían demasiado bien eran las primeras en dar gritos de ánimo y consolar a quién más lo necesitaba. Necesitábamos contar con el apoyo de los socios protectores, para intentar llevar mejor nuestros proyectos e ideas. Era de los que estaba convencidos que juntos podíamos. Por que no iba a decirlo, invitaba también a todo aquel que considerase que nuestro trabajo no era el mejor, a que dieran el paso y lucharan con sus ideas. A veces uno coge una responsabilidad y no da paso a nuevas gentes. No soy de esos. Intento luchar cada día por que la INTEGRACIÓN SOCIAL con las personas que sepan Lengua de Signos sea posible. Creo que así, podemos obtener triunfos que ha todos nos alegrarían demasiado. Por el momento yo lo tengo, el día que no….Yo era un gran ejemplo a seguir por los tipos de contactos con la gente oyente y ellas eran una gran responsabilidad por mi parte. Sabían defender, luchar y representar a APROSOJA, diariamente para dejar su nombre en lo más alto. Si tengo que decir algo, es que en ese momento había encontrado en ellas, lo mejorcito del mundo, que es muy grande y no siempre hay gente buena. Y eso es muy difícil de conseguir. También compartía con ellas algunas horas de trabajo que al final uno pensaba: “La unión hace la fuerza”. |
|||























